Y un día… Florencia Bonelli

Tener un sueño no es fácil. Lo que menos uno siente es que las trompetas de la victoria acompañan una elegante marcha sobre alfombra roja, para culminar en el pedestal de la gloria. Cumplir un sueño es embarrarse, volver atrás cuando creías haber avanzado, sentir el portazo en la cara de cada rechazo y muchas veces el pedestal se esfuma con el viento, como un castillo de arena.  Pero a veces el universo te da una mano, te ve desorientado y te ilumina el camino, te anticipa algunos pasos adelante para que puedas avanzar. A mi me pasó esto hace algunos años atrás.

Había terminado la primer versión de mi novela El Libro, de la trilogía Offlink. Con un montón de papeles en la mano, no sabía qué hacer. Mi compañera de aventuras, Emilse Villanueva, hoy devenida en chamana y tarotista (a ella también se le fue iluminando un camino muy especial), me acompañó a varios talleres literarios, pero ninguno servía para revisar más de cuatrocientas páginas de una historia que añoraba mejorar. Entonces, mi hermana Vicky, en una sobremesa de un día cualquiera, me contó la historia de vida de Florencia Bonelli, su autora preferida.

Florencia Bonelli, ahí está la persona que iluminó los pasos a seguir. Intrigada por su historia personal y sintiendo mucha empatía de como esta autora argentina había concretado sus sueños de escribir, me animé a escribirle a través de su blog. ¿Quién espera una respuesta de una estrella?

Tengo la suerte que soy de las almas a las que una estrella le concedió un deseo. Me respodió! Me aconsejó! Me alentó! Me dió uno de los mejores consejos que pude haber recibido: andá a ver a Solange Camauer. Qué bendición, haber encontrado a la escritora Solange Camauer para revisar mi novela fue una experiencia única. Estuvimos más de tres meses con “sesiones literarias”, como me gusta llamar a nuestros encuentros, y mis papeles se convirtieron en una novela.

Pero Flor Bonelli no hizo sólo eso (ah si, ahora la llamo Flor), seguimos en contacto y creamos una amistad virtual. El día que publiqué Offlink en internet, fue una de las primeras en saberlo y otra vez me concedió un deseo, que yo ni me animaba a desear. En su blog, tuvo la generosidad de recomendar mi novela. Recomendó mi novela como un regalo de navidad en su post: Un libro es el mejor regalo. Su reseña, su opinión sobre mi obra, me llenaron los ojos de lágrimas. Me emocionó su generosidad, porque una estrella bajó a la tierra, para iluminarme una vez más.

Gracias Flor, por tu luz.